Révolte d’une favela de Buenos Aires après le meurtre d’une jeune fille – août 2009

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Mabel Guerra, 17 años, asesinada por el prefecto.

Affrontements entre jeunes et police à Buenos Aires


21 août 2009

Des violents affrontements ont éclaté jeudi 20 août entre des jeunes d’un bidonville du centre de la capitale argentine et la police, après la mort d’une jeune fille tuée par un membre des forces de l’ordre, a constaté un journaliste de l’AFP.

Mabel Guerra, une adolescente de 17 ans, a été abattue par un membre des unités de la préfecture maritime de la capitale, qui a également blessé une autre jeune femme âgée de 21 ans, Gianina Lobos.

Le fonctionnaire a été placé en détention après s’être présenté aux autorités. Il assure avoir ouvert le feu sur les jeunes femmes parce qu’elles l’avaient braqué et tentaient de le voler dans le bidonville dit de la « Villa 31″. La police dit avoir retrouvé sur place des objets que les deux filles auraient pu utiliser pour faire semblant d’être armées.

Un poste de la préfecture navale brûlé

Des jeunes ont lancé des cocktails Molotov et des pierres après avoir brûlé un poste de la préfecture navale et une voiture, tandis que des dizaines de policiers anti-émeutes ont riposté en lançant des gaz lacrymogènes.

Trente mille personnes vivent entassées dans le bidonville de la Villa 31, situé à proximité des grands hôtels du centre de Buenos Aires et qui a connu une croissance de 20% en un an. Les autorités, qui veulent stopper son expansion, ont ordonné en janvier à la police de le boucler pour contrôler l’entrée de matériaux de construction.

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Photo : Jeudi 20 août, un jeune s’apprête à s’en prendre aux forces de l’ordre dans un bidonville de la capitale argentine Buenos Aires. Des émeutes liées à la mort d’une jeune fille de 17 ans, tuée par un fonctionnaire de police de la ville qui a été placé en détention (AFP / Daniel GARCIA)

Muerte y furia en la Villa 31


21 août 2009

Según el relato policial, la víctima, con una amiga, había simulado tener un arma. El prefecto les disparó. Los amigos de las chicas dicen que el oficial las baleó sin motivo. Luego atacaron el puesto de Prefectura. Hubo heridos y detenidos.

Por Emilio Ruchansky

El prefecto que disparó sobre dos chicas de la Villa 31, matando a una e hiriendo a la otra, dice que ellas lo amenazaron para robarle su auto con lo que pensó que era un arma y luego, según fuentes policiales, resultó una madera atada con un tubo. Para sus vecinos fue un caso de gatillo fácil, hasta aseguran que el auto del prefecto –quien permanece detenido– nunca se detuvo y que disparó sobre un grupo que paraba sobre la avenida Castillo y la calle 12. El hecho, ocurrido la noche del miércoles, despertó la furia en la villa, donde ayer, niños y adultos quemaron gomas, tiraron piedras y flechas de fuego, armadas con palos y telas humedecidas con alcohol. Hubo cinco detenidos por la mañana, que fueron liberados en la tarde.

Mabel Guerra, la chica ultimada de dos tiros en el pecho por el prefecto Luis Luque, de 38 años, tenía 17 y, según la policía, una bolsita de cocaína entre sus ropas. Su amiga se llama Gianina Lobos, está embarazada (sus familiares aseguran que perdió a su futuro bebé), tiene 21 años y dos hijos. Está internada en el Hospital Fernández, donde se recupera del balazo que recibió en el ojo. Tiene antecedentes por robo a mano armada y sus análisis de sangre muestran que tenía rastros de cocaína en la sangre. “No son nenas de las que van a misa”, comentó a este diario un vecino, que exigió anonimato. “Acá mucha gente les tenía miedo. Pero más allá de eso, nadie las ayudó, ni siquiera mandaron una ambulancia a buscarlas, las tuvieron que llevar en auto”, completó este vecino. Los hechos ocurrieron a las 23 del miércoles y recién a las 2 de ayer ambas llegaron a la guardia. “Los de Prefectura no nos dejaban que las ayudáramos”, aseguró Gabriela, una chica que ayer tiraba piedras con furia, porque estuvo entre quienes querían auxiliarlas. La versión que dio el prefecto Luque (separado de su cargo anoche) es que ambas jóvenes lo interceptaron mientras iba a trabajar, cerca del acceso de pasajeros de la terminal portuaria Benito Quinquela Martín. Mientras él esperaba la luz verde del semáforo, las chicas se dividieron y lo amenazaron desde las dos puertas delanteras. El hombre disparó primero sobre Guerra y Lobos fue en busca de una piedra para atacarlo y rescatar a su amiga. Cuando regresó le disparó en el ojo.

“Las chicas no estaban haciendo nada raro. El prefecto tenía bronca porque le habían afanado un rato antes y pasó con el auto y les disparó. Nunca paró. Yo las vi caer”, contó Verónica, amiga de ambas y una de las chicas más combativas de la agitada jornada de ayer. Los incidentes comenzaron temprano y fueron intermitentes. No intervinieron ni los agentes de la comisaría 46 ni la Guardia de Infantería (que llevaron dos carros hidrantes). Estaban a dos cuadras. La furia era contra la Prefectura Naval y fueron sus oficiales quienes resistieron tras las vallas, ayudados por algunos bomberos. Según fuentes de Prefectura, quince efectivos resultaron heridos.

En total, había alrededor de cincuenta personas, la mayoría adolescentes, que atacaron el edificio de la Prefectura situado en la zona de la terminal 5 del puerto. Quemaron una garita de esta fuerza ubicada en la puerta del predio, incendiaron una oficina y cuando los prefectos lograron levantar un muro de vallas, comenzaron a apedrearlos. Pese a que los noticieros prometían bombas molotov, el armamento principal de los manifestantes fueron las piedras y la quema de neumáticos como para devolver, en parte, el humo generado por los gases lacrimógenos.

Verónica, la amiga de ambas chicas, pasó la tarde tirando piedras medianas, con excelente puntería, y soportando los manguerazos. De a ratos, los oficiales de Prefectura descansaban y cuando, por la tarde, los camarógrafos de los noticieros amagaban con irse, la gente volvía a la carga. De lejos, un grupo de camioneros, mezclados con la policía, miraba el espectáculo: niños y niñas, de no más de 12 años, tiraban piedras y esquivaban los chorros de las mangueras. La idea, como se dice en la villa, era “descansarlos”, acosarlos cuando menos lo esperaban.

“No, no está herido, se le pasa y vuelve”, decía a Página/12 Verónica, enojada, mientras derramaba agua de una enorme botella de champán en las manos de un joven que había recibido un chorro del spray picante con que los prefectos tiraban sobre los manifestantes. “No, no puedo abrir los ojos”, desmentía el pibe, hincado de rodillas en plena calle. Un grupo de jóvenes, medio borrachos, insistían en pedir la liberación del prefecto, quien está a disposición de la jueza de instrucción porteña Fabiana Emma Palmaghini. “Que lo suelten, que lo queremos matar nosotros”, pidió uno

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Desconsuelo. Hortensia, de 12 años, exhibe la foto de Mabel, su hermana asesinada por el prefecto.

Crimen y furia en la 31

21 août 2009

Un prefecto mató a una adolescente de 17 años e hirió a otra de 21, embarazada. Dice que lo amenazaron, cerca de la villa, con lo que parecían armas. Hubo graves incidentes

El hombre salió de trabajar cuando ya era de noche, se subió en su coche, y rumbeó para la autopista Illia. A la altura de Retiro, el semáforo se puso en rojo. Y frenó. Dice que se le acercaron dos chicas que lo amenazaron con lo que parecían pistolas. El sacó la suya y abrió fuego. A una, de 17 años, la mató. A la otra, de 21 y embarazada, la hirió. Las “armas” eran palos atados a caños.

El protagonista de esta historia es un suboficial de la Prefectura Naval Argentina (PNA) y el caso derivó en serios incidentes en la porteña villa 31, muy cerca de donde pasó y de donde eran las chicas. Durante varias horas los vecinos atacaron con palos, piedras y bombas molotov a personal de esa fuerza, refriegas que terminaron con dos uniformados lesionados y 4 manifestantes detenidos, que luego fueron liberados por orden del juez federal Norberto Oyarbide.

Todo empezó anteanoche en la avenida Ramón Castillo y el Correo Viejo, a la salida de la autopista Illia, en Retiro. En ese preciso lugar, un suboficial de 38 años y apellido Luques, que trabaja en la Prefectura de Puerto Madero y se retiraba a su casa, detuvo su Fiat Palio.

Según lo que declaró más tarde ante la Policía, dos chicas se aproximaron al auto con fines de robo, una se colocó de su lado y la otra en la ventanilla del acompañante y lo amenazaron con lo que la víctima supuso eran armas de fuego.

Por eso, dice, sacó su arma reglamentaria con la que disparó y acertó a las dos chicas: la de 17 años recibió dos tiros y la de 21 (embarazada) un roce o una esquirla en su ojo izquierdo.

Ambas fueron trasladadas en ambulancia al hospital Fernández, donde la adolescente llegó muerta y la mayor permanecía hasta ayer internada en terapia intensiva. Según su hermana Carmen Lobos (que estuvo detenida por los disturbios), la chica perdió el embarazo a raíz de las lesiones.

En el lugar del hecho, los policías de la comisaría 46 que intervienen en el caso encontraron tirados lo que el suboficial pensó que eran las armas.

“Eran réplicas muy caseras de armas. Están confeccionadas con un pedazo de madera y un caño pintado de negro que aparentaban ser pistolas”, detalló un jefe policial.

El suboficial quedó detenido a disposición del juzgado de Instrucción 14, a cargo de la jueza Fabiana Emma Palmaghini, que en las próximas horas deberá indagarlo.

La libertad del prefecto dependerá de que la magistrada defina si se trató de un hecho de legítima defensa, abuso en la legítima defensa o un homicidio simple. Mientras tanto, fue separado preventivamente de la fuerza.

La comisaría 46, por el momento, caratuló el sumario como tentativa de robo, homicidio y lesiones graves.

“Quiero aclarar que mi hija no es chorra, la tirotearon”, dijo llorando Roxana, madre de Mabel, la chica que murió. “Ella venía de pasear con sus amigos. No sé lo que pasó. Este delincuente le hubiese tirado en las piernas si ella hizo algo malo. No quiero vivir más, estoy destruida”, añadió. En tanto, fuentes policiales informaron que la joven herida tendría antecedentes penales por tenencia de arma de fuego y robo a mano armada, y que al momento del hecho habría estado intoxicada con marihuana y cocaína. En cuanto a la chica fallecida, los mismos voceros dijeron haberle encontrado un envoltorio con cocaína.

Para los vecinos, fue “gatillo fácil”

Los vecinos rechazaron desde un primer momento la versión del robo y calificaron el hecho como un caso de “gatillo fácil”, por lo que unas 50 personas fueron al predio de la Prefectura en la zona de la terminal 5 del puerto, arrojaron piedras y hasta quemaron una garita. Los agentes se parapetaron detrás de un vallado y respondieron con gases lacrimógenos. La refriega duró casi todo el día.

diario Hoy

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Gatillo fácil y violenta represión en la Villa 31 de Retiro

21 août 2009

Un prefecto mató a una chica e hirió a otra. los vecinos reaccionaron y enfrentaron a los efectivos con piedras y bombas molotov

El suboficial pensó que lo querían asaltar cuando paró frente a un semáforo. Las dos jóvenes sólo tenían una madera con un caño. Murió una adolescente de 17 y la otra, que estaba embarazada, perdió a su bebé. Quedó detenido.

El suboficial, buzo de la Prefectura Naval Argentina, frenó con su auto ante un semáforo en rojo, a dos cuadras de la Villa 31 de Retiro. Era de noche. Cuando estaba por arrancar, dos chicas se le acercaron hasta la ventanilla, supuestamente para asaltarlo, según presumen los investigadores. El prefecto, identificado como Luis Luque, les disparó a quemarropa con su arma reglamentaria: mató a una de ellas de dos tiros en el pecho y la otra recibió una herida en un ojo. Estaba embarazada y, por el shock, perdió a su bebé. La vida del prefecto nunca corrió peligro porque las jóvenes no tenían un arma de fuego. Se sospecha que le apuntaron con dos palos atados a un caño que simulaban ser dos pistolas. La víctima, Mabel Guerra, tenía 17 años.

Según la versión de los familiares de las chicas y de algunos testigos, las víctimas no quisieron robarle. Denunciaron que fue un caso de gatillo fácil. Luque quedó detenido y fue separado de la fuerza en forma preventiva: está imputado por homicidio. Indignados por el crimen, los vecinos y familiares de la chica asesinada se enfrentaron a pedradas con efectivos de Prefectura: prendieron fuego neumáticos, quemaron una oficina, destrozaron un auto, cortaron la calle y hasta tiraron bombas molotov. Fueron reprimidos con gases lacrimógenos. Hubo cinco detenidos y 15 prefectos heridos, según fuentes policiales.

Luque tiene 38 años. Quedó arrestado en una dependencia de la Policía Federal. “Me quisieron asaltar. Pensé que estaban armadas”, dijo a sus superiores. Cuando se encontró con las dos chicas, poco después de las 23 del miércoles, en la avenida Castillo y la calle 12, iba hacia su trabajo vestido de civil. Les disparó a quemarropa y después les avisó a sus jefes. Un vecino llamó al 911. Mabel Guerra llegó muerta al hospital. Su amiga, Gianina Lobos, de 21 años, quedó internada en el Hospital Fernández, fuera de peligro. Tiene una lesión en el ojo izquierdo, producto de un roce o una esquirla. Es madre de dos hijos.

“Mi hija no era una chorra. Encima que me la mataron, nos reprimen”, se quejó la madre de la chica, Roxana Guerra, con un hilo de voz, después de que durante la represión los prefectos la agarraran de los pelos. Los vecinos y los familiares de Mabel, alrededor de 50 personas, reclamaron justicia por su muerte. Cortaron la calle Ramón Castillo a la altura de la terminal 5 del Puerto de Buenos Aires, donde hay un puesto de Prefectura y un helipuerto. La Guardia de Infantería de la Policía Federal y Prefectura pusieron un vallado y reprimieron con gases lacrimógenos las piedras que les tiraban los manifestantes. La policía detuvo a cinco manifestantes (después fueron liberados por el juez federal Norberto Oyarbide) y 15 efectivos fueron lastimados, aunque sufrieron heridas leves.

“A medianoche, un prefecto que trabaja como buzo autónomo se dirigía a su trabajo en la Dársena F de Puerto Madero. Paró en un semáforo en la avenida Castillo, un lugar con poca iluminación. Fue abordado por dos chicas a cada lado del auto, que lo amenazaron, aparentemente, con armas de puño. El suboficial extrajo su arma y efectuó dos disparos. No sabemos si dio la voz de alto”, dijo el prefecto general Juan Alfredo Rempel. Pero los investigadores desmintieron esa versión oficial porque comprobaron que las chicas no estaban armadas.

“No estaban robando; caminaban cuando el suboficial se bajó de su Fiat Palio, tiró a matar y huyó”, aseguró una hermana de Mabel.

“El prefecto pensó que las dos chicas tenían un arma, aunque en realidad llevaban dos palos de madera pegados con cinta adhesiva a un caño pintado de negro. No eran armas tumberas porque no disparaban. Simulaban ser pistolas. El hombre pensó que su vida corría peligro. Estaba oscuro. Sacó su arma y disparó. Se le fue la mano. Pudo haber sido un exceso de legítima defensa”, dijo una fuente de la Policía Federal Argentina.

El suboficial quedó detenido a disposición de la jueza de instrucción Fabiana Emma Palmaghini. Quedó imputado por homicidio y tentativa de homicidio. Su situación procesal dependerá de lo que entienda la Justicia. De acuerdo con la investigación, disparó pese a que su vida no corría peligro. Por eso no hubo legítima defensa. “Ni siquiera hubo exceso en la defensa, porque las chicas no estaban armadas. Nunca tuvieron el dominio del hecho”, dijo una fuente de la investigación.

“Absolutamente fue un caso de gatillo fácil. La pena máxima que corresponde en estos delitos es la de cadena perpetua”, dijo la titular de Correpi (Coordinadora contra la Represión Policial), María del Carmen Verdú.

“Cuando me avisaron, salí corriendo, y mi hermana estaba tirada en el piso toda llena de sangre. Le tiraron a matar. Les grité a los canas que estaban ahí ‘ustedes la mataron, ustedes la mataron’. Se quedaron mudos y no me dijeron nada. Mi sueño es irme de la villa”, dijo una hermana de la víctima.

Cuando se enteraron del crimen, los vecinos y los familiares de las chicas les pidieron a los policías que les mostraran las “armas” de las jóvenes. Pero nadie se las mostró. “En mi casa no había ningún fierro tumbero”, dijo la madre de la chica.

Un delegado de la Villa 31 se quejó porque los investigadores criminalizaron a las chicas: “En el lugar no se encontró nada. Fue un caso de gatillo fácil. A los chicos se los tildan de drogadictos y la semana pasada un prefecto le rompió el tabique a un pibe. Los padres no tiene recursos para contratar abogados y queda todo en la nada. Es más fácil acusar a un chico pobre que a un suboficial”.

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“La muerte tocó la puerta de mi casa y se llevó a mi negra”, dijo la mamá

Hortensia, la hermana de Mabel, tiene 12 años. Está congestionada de tanto llorar. Tiene el mismo sueño que tenía Mabel: irse de la Villa 31. Agarra la foto de su hermana, la mira y moquea. “Mabel no manejaba su cabeza, su cabeza la manejaba a ella”, dice la nena, mientras se escucha la explosión de las bombas lacrimógenas. “Tomaba pastillas porque sentía bronca del lugar donde vivimos”.

Mabel no quería tomar más Rivotril. Pero no podía parar: conseguía recetas truchas y compraba pastillas. “La quería internar o mandarla a Jujuy a la casa de mi familia. Quería que se salvara. No entiendo cómo en una farmacia les venden pastillas a los menores. Acá adentro hay gente que vende droga”, dice Roxana, su madre que trabaja todo el día limpiando casas. Mabel vivía en una casa de material con Roxana y dos hermanas. Ella era la más grande. Iba al colegio La Banderita, que queda en los alrededores de la 31, pero había abandonado. Escuchaba cumbia colombiana. Hortensia cuenta que Mabel entraba y salía de la casa cada cinco minutos; se preocupó porque el día que la mataron había salido a la tarde y no regresaba. Recién a las 11 de la noche la vio tirada en la calle llena de sangre.

“La muerte tocó la puerta de mi casa y se llevó a mi negra. La semana pasada la soñé muerta, me desperté de un salto. La fui a buscar a su cama y la vi durmiendo”, dice Roxana, mientras toma un sorbo de café con leche que le acercó un vecino.

Roxana tuvo a Mabel a los 15 años. La mujer tiene 33 y hace más de 20 años que vive en la 31. “Me quiero ir pero es muy difícil. Mi hija cuando se drogaba se perdía, no me miraba a los ojos”, finaliza la madre.

Otros casos de prefectos homicidas

El 12 de mayo de 2009 un suboficial de la Prefectura Naval mató a un ladrón en la localidad de Villa Obrera, en el partido de Lanús. El asaltante robó 300 pesos de un supermercado y cuando estaba huyendo el prefecto disparó varias veces y le dio en la espalda.

En 2003, el prefecto Bernardino Luque disparó con su arma reglamentaria arriba de un colectivo durante un intento de robo en Dock Sud y mató a Damián Rosende, un joven de 18 años, quien iba hacia la facultad y estaba durmiendo.

El 27 de mayo de 2000, el suboficial Jorge Salinas mató de un tiro en la frente a Héctor Coria, un joven de 17 años. La víctima y sus amigos habían salido de bailar de un boliche del barrio de Once. Cuando pasaron por la garita del prefecto patearon una bolsa de basura. Coria insultó a Salinas y éste le disparó un tiro con su arma reglamentaria. Lo primero que declaró fue que había disparado al aire, asustado porque le estaban tirando piedras. Un año después fue condenado a una pena de diez años de prisión.

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Violentos enfrentamientos en la Villa 31 por la confusa muerte de una joven

VIERNES 21 de AGOSTO de 2009

Un efectivo de la Prefectura mató a una chica de la Villa 31 e hirió a otra que, según su versión, habrían querido asaltarlo, lo que desencandenó enfrentamientos entre vecinos y personal de esa fuerza de seguridad.

Los hechos violentos se iniciaron por el reclamo de los vecinos por las chicas baleadas, al señalar que se trató de un caso de « gatillo fácil », pero recrudecieron con la demanda de liberación de cinco moradores de la villa -cuatro mujeres y un hombre- detenidos durante la primeras refriegas.

El supuesto asalto

El hecho que derivó en esos episodios ocurrió a última hora del miércoles cuando un agente de Prefectura, cuya identidad no se dio a conocer oficialmente, iba vestido de civil a su trabajo a bordo de su automóvil Fiat y frenó en un semáforo de Castillo y la calle 12, donde dos chicas se ubicaron a cada lado del vehículo.

El prefecto habría señalado que una de las mujeres exhibió lo que le pareció un arma de fuego -aunque luego se comprobó que era un palo atado con un tubo-, por lo que disparó su arma.

Las dos jóvenes baleadas fueron llevadas por los propios vecinos al hospital Fernández, donde una de ellas murió y la otra quedó gravemente herida.

La víctima fatal fue identificada como Mabel Guerra, de 17 años, quien sufrió dos disparos en el pecho, mientras la herida es Gianina Lobos, embarazada, de 21 años, que recibió un disparo en un ojo y quedó internada en una sala de terapia intensiva.

“Mi hija no es chorra”

« Quiero aclarar que mi hija no es ‘chorra’, la tirotearon », dijo entre llantos Roxana Guerra, madre de la chica que murió.

« Ella venía de pasear con sus amigos. No sé lo que pasó. Este delincuente le hubiese tirado en las piernas si ella hizo algo malo. No quiero vivir más, estoy destruida », añadió la mujer.

Fuentes policiales informaronque la joven embarazada herida contaría con antecedentes penales por tenencia de arma de fuego y robo a mano armada. Y contaron que se le hicieron análisis en los que habría dado positivo el presunto consumo de marihuana y cocaína.

En cuanto a la chica fallecida, según la policía, se le habría encontrado un envoltorio con cocaína entre las ropas.

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Asesinato de joven desata rebelión de villa de emergencia en Buenos Aires

BUENOS AIRES, 20 Ago 2009 (AFP) -

La muerte de una adolescente y las heridas a una joven por disparos de un militar, que alegó que intentaban robarle el auto, desató el jueves una rebelión de vecinos en una villa de emergencia y enfrentamientos con la policía, constató la AFP.

« Quiero aclarar que mi hija no es chorra (ladrona), la tirotearon », dijo llorando Roxana, madre de Mabel Guerra, de 17 años, quien falleció la noche del miércoles tras ser baleada por un buzo táctico de la Prefectura Naval (policía con juridicción sobre la zona portuaria), cuyo nombre no fue revelado.

Enfurecidos por el asesinato, los vecinos de la ‘Villa 31′, un superpoblado asentamiento en la capital argentina donde vivía la víctima, incendiaron un puesto de seguridad de un helipuerto de Prefectura y desataron una batalla campal.

Los manifestantes incendiaron además un auto y lanzaron piedras y bombas incendiarias contra policías antimotines, que respondieron con gases lacrimógenos.

Los indignados vecinos cortaron la autopista Illía, una de las puertas de ingreso al centro de Buenos Aires desde la zona norte, lo que provocó problemas de tránsito.

En el hecho en el que murió Guerra también fue herida de bala su amiga Gianina Lobos, de 21 años y madre de un bebé de dos meses, según familiares.

La joven fue acusada de intento de robo y permanece hospitalizada, informó una fuente policial.

Tras disparar contra las supuestas agresoras, el prefecto se entregó a la policía y quedó detenido tras relatar que había disparado su arma para defenderse de un intento de asalto.

La ‘Villa 31′, donde viven unas 30.000 personas, se extiende a los lados de las vías del ferrocarril y próxima a Retiro, la principal terminal de ómnibus de larga distancia de la capital argentina.

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Un prefecto mató a una chica y hubo una batalla campal en la villa 31

www.lanacion.com.ar

El agente, que quedó detenido, disparó a una menor que lo asaltaba junto con otra joven

Viernes 21 de agosto de 2009

« No los vamos a perdonar »; « Los vamos a bajar a todos »; « ¡Se terminó la democracia! ¡Los vamos a fusilar! », gritaba un grupo de 25 habitantes de la villa 31, mientras lanzaban una lluvia de piedras y cascotes contra el vallado armado por efectivos de la Prefectura Naval Argentina.

Los agentes protegían la entrada del Acceso Terminal Anexa de Pasajeros Benito Quinquela Martín, en el cruce de la avenida Ramón Castillo y la calle 12, en el barrio porteño de Retiro. Minutos antes de la creación del vallado, los vecinos habían quemado una de las garitas de Prefectura y los baños químicos.

La indignación de los vecinos contra la fuerza comenzó ayer a la tarde, luego de enterarse de que anteanoche un suboficial de la Prefectura, de apellido Luque, mató, a 200 metros del destacamento de Prefectura, a Mabel Guerra, de 17 años, e hirió a Gianina Lobos, de 21 años y embarazada.

Según fuentes policiales y de la Prefectura, Luque, de 38 años, se dirigía al destacamento por la avenida, en su auto Fiat Palio rojo. En el semáforo se le acercaron dos jóvenes con armas de confección casera, llamadas « tumberas », y éste disparó contra ambas con su arma.

Segundos después del hecho, el prefecto entró en el destacamento, donde dio aviso a la Policía Federal, según informaron fuentes de la Prefectura. Gabriela Ríos, habitante de la villa y amiga de las jóvenes, dijo a LA NACION: « Cuando las vimos tiradas en la calle, le pedimos a un vecino que nos llevara hasta un hospital ».

El suboficial quedó detenido a disposición del Juzgado de Instrucción N° 14, a cargo de la jueza Fabiana Palmaghini, quien en las próximas horas deberá indagarlo. Además, fuentes de la Prefectura informaron que se le inició un sumario interno y quedó separado de la fuerza como medida de prevención.

« Las jóvenes tienen antecedentes por tenencia de drogas y una de ellas, por portación de armas de guerra », informó un importante jefe policial.

« Mi hija no era chorra. Ella venía de pasear con sus amigos. ¡Le hubiese tirado en las piernas, si ella hubiera hecho algo malo! », gritaba Roxana Guerra, madre de la chica fallecida.

Alrededor de las 15, los incidentes se agravaron y un enfrentamiento entre la Prefectura y los vecinos provocó la detención de cinco personas. « ¡Si no los largan, nos vamos a quedar acá toda la noche! », gritaba un joven, mientras golpeaba contra el piso un escudo que logró quitarle a uno de los prefectos.

Los gases lacrimógenos y los cascotazos dejaron 15 prefectos heridos y sólo cesaron cuando, por orden del juez federal porteño Norberto Oyarbide, los detenidos fueron liberados.

Mientras sucedieron los incidentes, el acceso a Castillo por la autopista Illia permaneció cerrado por la Policía Federal hasta pasadas las 19, así como también el tramo desde la avenida Castillo hasta Alicia Moreau de Justo, lo que ocasionó un caos de tránsito en esa zona y en el Bajo.

Villa 31: fuerte protesta por el crimen de una joven

www.lanacion.com.ar

Un prefecto mató de un balazo a una adolescente e hirió a otra, alegando que habían intentado asaltarlo; por el homicidio, allegados a las víctimas se manifiestan; hubo cinco detenidos, que fueron liberados; « Mi hija no es chorra », dijo la madre de la chica fallecida; demoras en el tránsito en el regreso

Jueves 20 de agosto de 2009

Un grupo de vecinos de la Villa 31 continuaban esta noche con la protesta tras provocar graves incidentes en rechazo a un confuso hecho protagonizado por un prefecto que mató a una chica de ese poblado e hirió a otra.

En las primeras horas de esta tarde, cerca de la terminal 5 del Puerto de Buenos Aires, familiares y vecinos de la villa arrojaban piedras y quemaban gomas, en tanto la Guardia de Infantería de la Policía se mantenía a distancia, sin intervenir.

Los manifestantes quemaron una garita de la Prefectura ubicada en la puerta del predio, incendiaron una oficina y destrozaron un Dodge 1500 rural, perteneciente a un vecino de la villa que estaba estacionado en la zona y que se sorprendió con lo que le ocurrió cuando volvía de trabajar.

Por los disturbios, fueron detenidas cinco personas -cuatro mujeres y un varón, entre los que se encuentra Carmen Lobos, hermana de la chica herida que denunció que fueron golpeados por los agentes de Prefectura- y que esta tarde fueron puestas en libertad.

« Mi hija no es chorra ». La madre de la chica fallecida negó que la joven haya intentado asaltar al suboficial.

« Quiero aclarar que mi hija no es chorra, la tirotearon », dijo entre llantos Roxana, madre de Mabel Guerra, de 17 años, quien falleció como consecuencia de los disparos efectuados por el agente que también provocaron heridas en su amiga Gianina Lobos, de 21.

« Ella venía de pasear con sus amigos. No sé lo que pasó. Este delincuente le hubiese tirado en las piernas si ella hizo algo malo. No quiero vivir más, estoy destruida », añadió la mujer, que tiene otras dos hijas adolescentes.

El crimen. Ayer, un prefecto mató de un balazo a una joven de 17 años e hirió gravemente a otra, alegando que ambas quisieron asaltarlo cuando se dirigía con su automóvil por la zona, lo que fue desmentido por allegados a las víctimas.

El hecho ocurrió en los primeros minutos de hoy, a las 0.30, en Ramón Castillo y el Correo Viejo, a la salida de la autopista Illia, en Retiro.

Según los primeros informes, cuando el prefecto conducía su auto y se detuvo en la bajada, las dos jóvenes se pusieron a ambos lados del vehículo y le apuntaron con armas, que serían de fabricación casera.

El prefecto se dio a conocer y les disparó, hiriendo a ambas. Cuando eran trasladadas al hospital Fernández, la chica de 17 años murió en tanto que la otra quedó internada.

El suboficial quedó detenido a disposición del juzgado de instrucción 14, a cargo de la jueza Fabiana Emma Palmaghini, quien en las próximas horas deberá indagarlo.

La libertad del prefecto dependerá de que la jueza defina si se trató de un hecho de legítima defensa, de abuso en la legítima defensa o directamente de un homicidio simple.

La comisaría 46, que intervino en el hecho, por el momento, caratuló el sumario como tentativa de robo, homicidio y lesiones graves.

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Informations

La Villa 31, es una villa miseria ubicada en la Ciudad de Buenos Aires, más precisamente en el barrio de Retiro. En el corredor lindante con la Estación Terminal de Ómnibus de Retiro se constituye una feria franca. Recientemente ha sido el foco de una controversia por la construcción de edificios con varios pisos de altura (de hasta seis plantas), realizados con materiales precarios y sin las medidas de seguridad necesaria

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~ par Alain Bertho le 21 août 2009.

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